Arte y caos

Se trataba de vivir

Salir de la zona de comfort siempre fue una buena solución a los malos rollos, los problemas y los miedos.

Buscando el mar.

Aunque la gente diga que cuando uno se va, se lleva todo lo malo en la maleta o en el asiento de al lado del bus. Se camufla con un billete que ojalá fuera sólo de ida o en los cascos tras tu canción favorita. Sigue en las nubes que intentas descifrar mirando por la ventanilla a un paisaje que se vuelve más gris cuanto más avanzas.

Aún así confías en que esa escapada lo aleje, te despeje la cabeza, aclare las ideas, te haga pasarlo bien y pensar menos. Aunque sea algo efímero.

Lo que dure un para siempre de esos nuestros de canción.

También dicen que una persona, para bien o para mal, nunca vuelve igual tras un viaje.

Por suerte, a veces es para bien. Y aparece la persona adecuada (la de siempre) con el plan perfecto.

¡Vamos Maggie despierta!

Sí, acabo de decir que un viaje debe hacer que dejes de pensar, pero puede suceder lo contrario. Puede pasar que de la noche a la mañana cambies tanto que lo que hagas es pensar más porque ni siquiera te reconoces.

Eso sí, el problema es que llegaste sin ser la que eras. Con la maleta a rebosar de mierda, la cabeza a punto de reventar y más ganas de ir que de volver. ¿Cuándo fue la última vez que fuiste a algún sitio con ganas? ¿Que lo pasaste bien de verdad?

Hace tiempo venus se apagó.

O igual no es que no te reconozcas, es que vuelves a hacerlo.

Me asomo a la ventana eres la chica de ayer.

Realmente no te das cuenta pero ese cambio ya ha empezado cuando te bajas del bus. Aunque se confirme entre cervezas y música.

Esas noches de sonrisas y rock and roll.

Casualidades de la vida o canciones que te salvan la vida. Sólo necesité dos días para mandarlo todo a tomar por culo (Gijón).

Mujer fatal.

Benditos viajes.

Benditos festivales.

Benditas casualidades.

Bendita música que te devuelve las ganas que habías perdido por el camino. La que te hace volver a ser tú, más o menos.

Era de Burning, Ronaldos, Lou Reed.

Lo confirmo. Una persona no es la misma tras un viaje.

Te das cuenta de mil cosas. De a quién quieres a tu lado y a quién no, de que te lo puedes pasar bien, la afonía por la mañana como prueba de lo buena que fue la noche, las carcajadas deben estar a la orden del día, un plan improvisado puede poner tu vida patas arriba, cantar cura, las cervezas saben mejor con la rubia al lado, debes perder para ganar, las casualidades son preciosas y los planes no planeados siempre salen bien.

Se trataba de vivir.

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