Arte y caos

Cajón desastre

 

Era un desastre.

De ojos negros y labios rojos.

Se sentaba en el suelo, se dejaba la espalda en el sofá en posturas imposibles.

Pasaba más tiempo despierta que dormida, con sus respectivas ojeras; pero perseguía sueños, no los tenía.

Le gustaba estar sola, lo necesitaba, y a menudo se olvidaba de que había un mundo lleno de personas que a veces reclamaban un poco de su atención.

Nunca pensaba qué ponerse, siempre unos vaqueros rotos y zapatillas desgastadas.

Se le olvidaban los cumpleaños y siempre iba corriendo.

Nunca usaba paraguas.

Era capaz de parar el coche sólo para ver el mar, sentirse ola y volver a coger el volante con olor a sal en el pelo.

Se mordía las uñas.

No cogía el teléfono a la primera, ni a la segunda y, a veces, incluso ni a la tercera y podían pasar horas hasta que respondiera a un simple Whatsapp.

Vivía con la cabeza en las nubes y los pies en el suelo.

Nadie sabía nunca en qué estaría pensando.

Miraba lavadoras, como en aquella película.

No usaba reloj.

Era un absoluto desastre.

Pero a él le volvía loco; tanto que lo apostó todo al negro y lo perdió en el rojo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s