Colaboraciones·Escenas

Tras la escena: Pretty Woman

Artículo publicado en “Universo Cine”

26 años han pasado ya desde que Garry Marshall se puso al mando de una comedia romántica protagonizada por Julia Roberts y Richard Gere que ha sobrevivido al paso de los años. Poco podía imaginar su director que 26 años después del estreno, la película seguiría siendo la favorita de muchas personas, de las que tuvieron la suerte de verla en el cine, de los que nacimos algunos meses después y de los que llegaron varios años más tarde. De hecho, la incluimos en nuestro Top “10 películas que repiten en televisión y no dejas de ver“.

La historia ya la conocéis todos, Edward Lewis es un millonario que por negocios tiene que viajar a los Ángeles; de camino a su lujoso hotel le pregunta la dirección a una prostituta, Vivian, a la que termina alojando esa noche con él. En vez de dejarla ir a la mañana siguiente, decide contratarla durante toda la semana cambiando sus maneras, su forma de vestir…convirtiéndola prácticamente en una nueva Vivian muy diferente de aquella prostituta a la que subió en su coche.

pretty-woman

Seguro que todos, al igual que yo, os la sabéis casi de memoria, incluso algunos diálogos, algunas escenas: el momentazo en las tiendas con esa cantidad indecente de dinero que se gastarán y por lo que se merece que le hagan la pelota, a ella por supuesto, o la sorpresa del collar antes de ir a la ópera, o a Edward en su limusina al grito de “princesa Vivian” justo antes de subir por la escalera de incendios con un ramo de flores en una mano y su vértigo en la otra.

Pero yo quiero recordar la escena final, esa en la que Edward decide olvidarse de su vértigo y “rescatar” a la princesa Vivian de esa torre en la que estaba “encerrada”. Primero porque es una de mis partes favoritas y segundo porque llevo mucho defendiendo otra manera de ver Pretty Woman, y en ese maravilloso trocito puedo defender mi teoría.

“- Y dime, ¿Qué ocurrió cuando él subió a la torre y la rescató?    – Que ella le rescató a él.”

Al fin y al cabo, lo que todos conocemos es la típica historia de un rico que saca de la calle a una prostituta gracias a un fajo de billetes. Pero, ¿Y si la veis desde otro punto de vista?, no como el rico que salva a la prostituta sino al revés, la prostituta que salva al rico.

Edward es un hombre obsesionado con el dinero y con el trabajo, ni siquiera sabe lo que es tener un día libre y obviamente se piensa que todo tiene un precio, y por supuesto no sabe querer a nadie, hasta que aparece Vivian.

Recordaréis ese momento en el que ella le obliga a descansar un día, a sentar el pandero en la hierba mientras lee un libro lejos del móvil. Cuando ella se va, él ya no es ese millonario repelente del principio, manda al carajo el verdadero negocio que lo había llevado hasta allí y sale a quitarse los zapatos mientras anda descalzo por la hierba. Por no mencionar su vértigo, antes no se asomaba ni al balcón de la suite y al final consigue subir hasta el último piso del edificio de Vivian. Y en esa escena podemos ver como es ella la que, al final, le salva a él.

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